Castillo de Largoet

El Castillo de Largoët es un emplazamiento medieval situado en Morbihan, a 13 km de Vannes. También es conocido por el nombre de Torres de Elven.

Castillo de Largoet

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El Castillo de Largoët es uno de los cientos de lugares bretones clasificados como Monumentos Históricos. Su visita es imprescindible para los amantes de la historia, las piedras antiguas y las leyendas medievales.

El origen del Castillo

 

Situado a 13 km de Vannes, el castillo también se conoce con el nombre de Torres de Elven. Se construyó en varias etapas a partir del siglo XIII, en una época en la que la región era muy estratégica entre las distintas rivalidades locales, Inglaterra y el Reino de Francia. A lo largo de los siglos, fue modificado, vendido y revendido, hasta que perteneció a Nicolas Fouchet en el siglo XVIII. Fue en el siglo XIX cuando se convirtió en un lugar de turismo y de memoria histórica.

Una arquitectura notable

 

Hoy en día, el castillo está parcialmente en ruinas, pero sigue siendo espectacular y conserva todas las características de un castillo medieval: tiene una enorme torre octogonal de 45 metros de altura, una torre redonda más pequeña, un imponente puente levadizo, un camino de ronda, un châtelet, etc.

 

Visitar el Castillo de Largoët

 

El Castillo de Largoët está muy bien conservado: para los niños que suelen soñar con castillos y caballeros o para los adultos con sed de historia, esta es una visita que seguro que les gustará. Al abandonar el castillo, atravesarás el majestuoso bosque que lo rodea. El lago también será un lugar agradable para un breve descanso.

Una vez que llegues, te verás proyectado unos cuantos siglos atrás en el tiempo y compartirás fácilmente la vida cotidiana de los señores y nobles que vivían en el castillo. También podrás participar en familia en el juego del paisaje: una búsqueda del tesoro que os hará recorrer el terreno en busca de todo tipo de pistas. Así, disfrutaréis de una oportunidad única para visitar la zona desde una perspectiva diferente.

A unos diez minutos en coche de tu aparthotel, el Castillo de Largoët es una joya del patrimonio bretón que hará las delicias de grandes y pequeños.